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4 lugares para festejar el Día de Muertos en serio

( 2012/10/31 )

Agencias/Crítica

La Tía Toña era una viejita caritativa que albergaba en su casa a jóvenes de la calle, les daba un lugar para dormir y los alimentaba. Aunque la Tía Toña era muy paciente, un día sus huéspedes la desesperaron tanto con sus travesuras, que los mató a golpes y arrojó los cadáveres al río cercano a la casa. Al darse cuenta de lo que había hecho, la anciana se suicidó.

Suena drástico, ¿no? Hasta hoy, no hay pruebas reales de la historia, pero como siempre, en el lugar de los hechos permanecen vestigios de lo ocurrido. Para llegar a la casona, ubicada en la 3ª sección del Bosque de Chapultepec (DF) se debe bajar por una peligrosa barranca de 30 metros de profundidad en la que se escuchan horribles gritos y el sonido de grandes bultos cayendo al agua (¡¿los cuerpos de los jóvenes?!)

Si decides visitar esta casona, por ningún motivo intentes descender la barranca: más de 23 jóvenes han muerto en el intento, según el diario El Universal.

La Isla de las Muñecas

Es increíble lo que la vendimia de verduras puede provocar. Julián Santana era un hombre normal que vendía lo que cultivaba en su chinampa de Xochimilco, hasta que las ventas empezaron a bajar. A partir de entonces, Don Julián tuvo que pedir limosna, y se aisló cada vez más de la sociedad por sus extrañas costumbres adquiridas, como recoger juguetes viejos de la basura.

Cuando Santana cumplió 53 años, decidió irse a vivir a su chinampa, decorada por las muñecas que recogía de la basura, que le servían de protección contra los espíritus del lago de Xochimilco. A pesar de sus guardianas, Don Julián murió ahogado, sin otra explicación más que la de su sobrino, Anastasio, quien dice que un espíritu hundió a su tío en el lago, cuando las muñecas estaban distraídas.

Hoy en día, la Isla de las Muñecas es un sitio súper turístico -y terrorífico-, en el que puedes visitar la casita de Don Julián, y pedir la protección de las muñecas guardianas... Más vale dejar un dinerito que permitir que las muñecas se distraigan otra vez.

El restaurante La Casona

Considerado uno de los mejores restaurantes de Chihuahua, La Casona no está embrujada por un fantasma, sino por más de cinco. La construcción ha servido de casa, internado, oficinas y casa cultural, y en cada una de sus etapas ha sido visitada por espíritus distintos.

El más terrorífico es un niño de seis años, que siempre juega con una pelota azul. Se trata del hijo del General Luis Terrazas, quien construyó la casa para habitarla con su esposa y sus 12 hijos. El niño de la pelota azul murió al recibir un disparo accidental, y aunque su padre mandó esconder todas sus pertenencias, el niño nunca abandonó la casa

Cuando la hija del General Terrazas heredó la casa, la convirtió en el Instituto América, un internado religioso para niñas. Esta etapa del edificio se manifiesta con la presencia de espíritus bondadosos: las niñas que asistían al Instituto aún corren y juegan por La Casona. A pesar de sus extraños comensales, la exquisita comida de La Casona vale el susto.

Instituto Cultural Poblano

¿Hay algo que dé más miedo que un panteón? ¿Una cárcel? ¿Un convento? Pues este lugar es lo más terrorífico del mundo. El Instituto Cultural Poblano fue primero un convento Jesuita, luego un panteón y después una penitenciaría. Hoy funciona como Archivo General del Estado, además de casa de cultura.

Los fantasmas que merodean el edificio vienen de 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de México; de 1812 cuando las epidemias de tifo arrasaron con la ciudad; y de 1880, cuando la penitenciaría estaba llena de criminales. Algunos religiosos aún recorren el edificio, acompañando a los espíritus enfermos de fiebre y a los criminales que buscan justicia.

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